Mostrando entradas con la etiqueta Historia de historias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia de historias. Mostrar todas las entradas

3.6.15

Reloj de arena: Borges de noche


Si alguien duda acerca de la palabra escrita y su perduración en la era electrónica, le hará bien asistir a una conferencia, esa actividad que, se ha dicho, tiene quinientos años de retraso porque ya se inventó la imprenta. La mujer habla de pie y rara vez mira sus notas. Es brillante y aguda. Su sintaxis oral parece impecable. Logra mantener nuestra atención durante una hora.
     Más tarde nos muestran la conferencia transcrita. Resulta ilegible, no tiene sentido, se ha vuelto un caos sin nombre. Faltaron los tonos, los matices, los cambios de dicción, los énfasis, los gestos, las sonrisas, los rubores, el intercambio de miradas. Se hallan ausentes también todos los signos —del párrafo a la coma, de las mayúsculas al punto— que se forjaron en la Edad Media cuando se pasó de la lectura en voz alta a la lectura en silencio. La conferencista no puede "editar" su texto: si quiere publicarlo tendrá que escribir de principio a fin un artículo basado en lo que dijo aquella noche.

     La facilidad de la grabación nos ha hecho olvidar que lo oral es habla y lo escrito es prosa. La prosa se puede decir pero el habla no se puede leer. Este olvido es cada día más grave en las entrevistas: no es posible transcribir tal cual lo que dijo una persona, es indispensable redactarlo. Cuanto se expone en cinco minutos se escribe con mayor precisión en un párrafo que leemos en segundos.


     El stalinismo del mercado


     Tan discutible como la tendencia a encuadernar hasta la última reliquia del santo —las notas para el periódico mural de su escuela secundaria, las cartas a la muchacha conocida en un viaje en barco, el prólogo para los sonetos del abogado que le arregló todos sus asuntos, las ingeniosidades malévolas con las que divertía a sus compañeros de mesa— es la proclividad a hacer libros que no son libros a base de las conferencias del escritor célebre.

     Mientras cada vez menos personas están dispuestas a leer, a leer de verdad, a sus contemporáneos, cada vez hay más público para escucharlos, pedirles autógrafos y retratarse con ellos. En las ferias del libro el escritor es como la vaca en la feria ganadera; si bien, apunta Saramago, es el único modo de darles las gracias a quienes tienen la generosidad infinita de acercarse precisamente a esos libros cuando hay tantos, miles de nuevos títulos todos los días.

     Por desgracia, sin feria ganadera ya no existe lo otro. Nunca más se darán casos como el de Arthur Machen (1863-1947), el autor de El gran dios Pan y Los tres impostores, predilecto de Borges. En medio siglo de actividad literaria Machen obtuvo por todos sus libros un total equivalente a quinientos dólares actuales. Fue afortunado; hoy ninguna empresa lo publicaría porque no vende.
     El stalinismo del mercado es tan feroz como el stalinismo de la historia. Para unos cuantos los grandes tirajes, las inmensas regalías, las casas de campo, los bonos de almacenes, comida y bebida, los viajes al extranjero. Para los demás el Gulag o el terror de caer en él. Supongamos que cuando Borges publicó Historia universal de la infamia hubieran estado vigentes los criterios actuales. Entonces jamás hubiéramos tenido Ficciones ni El Aleph. Sin posibilidad de ver impresos sus libros, Borges hubiese muerto como empleado de una biblioteca y autor de reseñas para Sur y La Nación.

      
     Borges precursor de Windows

     Una obra es sólo aquello que su autor determinó que lo fuera, los libros que admitió en su íntimo canon. Todo lo añadido post mortem es marginalia, juvenilia o gerontilia. No podemos responsabilizarlo de que se exhume cuanto en vida omitió o rechazó. La aparición inesperada de otro "nuevo" libro de Borges, This Craft of Verse (Harvard University Press), nos pone en principio a la defensiva. ¿No bastaba con Siete noches, Borges oral y los innumerables libros de entrevistas? ¿No ha dicho todo y lo ha dicho una y otra vez?
     Se alegará que a partir de 1955 Borges fue "el dictador", como lo llamó Emir Rodríguez Monegal, y no "escribió" la mitad de su obra. Pero basta leerlo para descreer de su aparente oralidad. Caminando por Buenos Aires Borges componía un draft, un borrador. Su mente actuaba como una procesadora de palabras antes de que se inventara el instrumento y realizaba todas las funciones que ahora hacemos con las teclas y el ratón: insert, typeover, undo, redo, cut, paste, delete...
    Este contemporáneo del entonces futuro Bill Gate también lo era de Flaubert. Hacía un save y ya con el texto en su inmaterial disco duro dictaba verso por verso, línea a línea, y no avanzaba a la siguiente hasta quedar satisfecho con cada unidad mínima tras interminables revisiones y correcciones. Borges se consideró ante todo un hacedor, un maker, un faber. Por buena que haya llegado a ser su expresión oral, seríamos injustos con él y su ética literaria si la pusiéramos a la misma altura de su verso y su prosa.
  

Arte y oficio del verso

     A las conferencias en memoria de Charles Eliot Norton que organiza cada año la Universidad de Harvard nuestras letras deben libros como Las corrientes literarias en la América hispánica (Pedro Henríquez Ureña), Lenguaje y poesía (Jorge Guillén) y Los hijos del limo (Octavio Paz). Borges fue el invitado en el invierno de 1967-1968. Las grabaciones se extraviaron como había ocurrido con las de Igor Stravinski, leídas en 1939-1940, que no aparecieron hasta 1970 con el título de Poetics of Music in the Form of Six Lessons. Las cintas —aún no había casettes— se encontraron en una bóveda y 33 años después Calin-Andrei Mihailescu, profesor en la Universidad de Western Ontario, se encargó de organizarlas y anotarlas con verdadero acierto.



 
     Salido de la noche y las tinieblas, auténtico mensaje de ultratumba, This Craft of Verse tiene la singularidad y la importancia de ser el único "libro" que Borges consagró a su mayor pasión, la poesía. 1967 está muy lejos. Quienes escucharon estas conferencias en su mayoría deben de haber muerto y los jóvenes de entonces ya hace mucho que dejamos de serlo.
     Desde ese siglo pasado, para este siglo XXI, Borges habla de poesía a un público que era inimaginable en el año de la muerte del Che Guevara, Vietnam, la guerra de los seis días, la rebelión en los guetos negros de los Estados Unidos, los jipis, Cien años de soledad, el esplendor de los Beatles y también el último gran destello de la colaboración entre Borges y Bioy Casares: las Crónicas de Bustos Domecq, una de las obras que iniciaron la posmodernidad al ser la burla, la parodia y escarnio de aquella misma vanguardia que Borges nos trajo de Europa en 1921. La última conferencia fue el 10 de abril de 1968 cuando ya estaba en movimiento lo que llevó a la rebelión de mayo en París.
     ¿Qué dice Borges? Lo mismo de siempre pero también cosas que no están en ninguna otra parte. Por juego, por burla, por timidez, por aburrimiento, por gratitud, por agresión, Borges jamás negó una entrevista. Fueron tantas que en ellas las ideas fértiles y originales luchan con las barbaridades más ofensivas.
     En las conferencias Borges no dicta, habla. Quien escribe va a lo concreto, el hablante divaga. "El enigma de la poesía" protesta contra quienes la consideran una tarea y no una pasión y un goce. Un libro es un objeto más entre las cosas del mundo hasta que llega el lector y la poesía que yace bajo las palabras vuelve a ser parte de la vida. Importa el poema, no quien lo escribió y da lo mismo que sea un poeta mayor o menor. Si sobrevive —porque el tiempo humilla o enriquece a los versos—, tarde o temprano se volverá anónimo. El toque de la poesía se siente como un estremecimiento. Nadie puede definirla, como es imposible definir el color rojo o el sabor del café. A la pregunta de qué es la poesía sólo se puede responder con lo que San Agustín dijo del tiempo: "Si no me preguntan lo sé; si me preguntan no lo sé". 
     Entre los misterios que intrigan a Borges figura el que los poetas empleen siempre las mismas metáforas, basadas en sólo doce afinidades esenciales. Por eso tienen un gran porvenir: faltan muchas que no han sido descubiertas. Hace memorables a las Coplas de Manrique no sus metáforas sino la grave música de sus versos. El arte es artificio y toda literatura está hecha de trucos. La victoria consiste en ocultarlos o justificarlos. Borges rechaza el término "creador": el poeta no es sino el hacedor de algo en que pueden escucharse todas las voces.
      
     Cantar, contar, traducir

     "La narración del cuento" es una conferencia valiente en una época en la que estaba prohibida la poesía narrativa. En principio verso y cuento eran la misma cosa. Se narraba una historia al mismo tiempo que se cantaba un poema. La humanidad necesita de la épica y la épica requiere de un héroe. El siglo XX no cree en la felicidad ni en la victoria. Por tanto las dos guerras mundiales no produjeron ningún poema épico. Queda la novela, que Borges considera su degradación y supone destinada a morir, mientras que el cuento es inmortal porque nunca nos cansaremos de escuchar ni de leer relatos.
     Al escribir The Canterbury Tales Chaucer no sintió la obligación de inventar nuevas historias. Su originalidad consistía en el modo de recontar las antiguas. La invención de tramas empezó en el siglo XIX con Hawthorne y Poe y ha llegado al exceso. Borges piensa que volverá un momento en que el poeta y el narrador no se distingan, como no podemos diferenciarlos en Homero y Virgilio.
     En aquellos años Borges trabajaba en su admirable versión de Whitman y en traducirse al inglés con Norman Thomas Di Giovanni. Acerca de las traducciones poéticas, piensa que la literalidad no existe: Good morning no se traduce como "buena mañana" sino como "buenos días". En las lenguas romances no decimos It is cold. Hablamos de que Il fait froid, Fa freddo, "hace frío". A nadie se le ocurriría trasladarlo al inglés como It makes cold. Los traductores clásicos pensaron en la lengua vernácula y en el poema en sí mismo, al punto de que los lectores de su idioma no necesitaran del original.
     El literalismo, piensa Borges, es herencia de las traducciones bíblicas. Seguros de que se enfrentaban a la palabra de Dios, sus intérpretes no osaron modificar nada. El alemán distingue entre la simple traducción (Übersetzung), la versión poética (Nachdichtung) y el poema tejido en derredor de otro poema (Umdichtung), como los que hizo Stefan George en torno a Les fleurs du mal.
     Las conferencias pueden ser oscilatorias y divagatorias, a diferencia de la concisión y velocidad del texto borgeano. La abundancia de citas y referencias es tan notable como el poder de hablar sin notas en un idioma que, por íntimo que le resulte, no es su lengua materna. El ultraísta de 1921 reaparece cuando Borges se atreve a decir en una ciudadela del puritanismo que los Evangelios son un poema épico como la Iliada y la Odisea, a descreer en pleno Harvard de la teoría, la historia literaria, las perspectivas biográficas, las escuelas, las influencias: medios de impedir que hable la música de las palabras, símbolos de las memorias compartidas. This Craft of Verse, como toda la crítica de Borges, defiende la libertad del lector contra las pretensiones de los autores y sus intérpretes. El poder está en otra parte. Porque, después de todo, uno lee lo que quiere pero escribe lo que puede. 
 


José Emilio Pacheco 

11.5.15

Las mañanas de Aristegui



Día a día, Aristegui toma el pulso a la sociedad a través de reportajes, entrevistas, libros, columnas y editoriales que enriquecen la conversación pública. Articulista en Reforma, ha impulsado su propio proyecto de periodismo digital y dirige un programa de entrevistas en CNN. Hasta hace unos meses, Aristegui era también la periodista de radio más escuchada en México. Si bien es una periodista con la capacidad de desarrollar diversas áreas de la expresión de ese oficio, el de locución de radio parece serle intrínseco o natural.

Con cuatro horas continuas al aire (de 6 a 10 am), Aristegui hilvanaba historias con puntual redacción, datos precisos y revelaciones insólitas. Nunca tuvo que desmentir alguna nota que presentara incorrecta porque sabía distinguir entre opiniones y hechos o evidencias, que siempre corroboró;  si se equivocó en algún dato fue menor y lo corrigió más pronto que tarde. Su capacidad de divulgación tampoco excluyó voces. Todos los personajes públicos –de una y otra postura- pasaron por su micrófono, que se volvió una especie de foro de debate público, o hasta fiscalía moral o ciudadana. Pero, sobre todo, víctimas del poder –de mujeres a estudiantes, de periodistas a autodefensas- tuvieron oportunidad de contar su historia y su versión de los hechos, casi siempre distante de la versión oficial. 

La audiencia, en sus mañanas, ejercía su derecho a la información exhaustiva, imparcial y documentada, que se practica en muy pocos espacios. Aristegui cuestionó, cuando pudo, a funcionarios públicos,  ejerciendo la rendición de cuentas y la capacidad de crítica, pero sobre todo llevando a sus últimas consecuencias los principios esenciales del periodismo, que es buscar la verdad y darla a conocer cuando compete al interés de la sociedad (aunque para un particular resulte incómoda). Aristegui fue consecuente con su oficio y por eso se le apartó de la radio.

Su despido de MVS ha hecho pensar al académico José Antonio Brambila en el caso Watergate. “El trabajo periodístico es comparado en importancia al escándalo Watergate en 1973, que expuso actividades ilegales del presidente (Richard) Nixon en Estados Unidos y terminó con su renuncia un año después (…) Mientras en Estados Unidos, Bob Woodward y Carl Bernstein ganaron el Premio Pulitzer, en México, Carmen Aristegui y su equipo de 19 personas perdieron su empleo”.  No habría sido la primera vez; el expresidente Calderón condicionó el espacio de la periodista a cambio de la estabilidad y el incremento de los negocios entre el Gobierno y la concesionaria. Todo apunta a un caso similar con Peña, el presidente en turno, aunque en este caso MVS no parece dispuesta a rectificar ni revelar sus motivaciones como hizo entonces.

La imagen del que ocupa el cargo presidencial ha sido afectada –como la de Videgaray y Osorio Chong, sus ministros- por revelaciones sobre vínculos con ciertos contratistas fuera de toda justificación ética y legal; revelaciones dadas a conocer, en su mayoría, por el trabajo de Aristegui y su equipo, y que llevaron a la cancelación de un tren, además de declaraciones insólitas de Angélica Rivera, esposa de Peña, o el nombramiento de un funcionario para "investigar" a quien lo contrató. Distinto el manejo de la presidenta Michelle Bachelet en Chile, que con un conflicto de interés y una crisis de legitimidad similares pidió disculpas a su nación, se replanteó de fondo su actuación nombrando un comité verdaderamente independiente e íntegro para investigarla y pidió la renuncia a todos sus ministros ofreciendo una renovación estructural de la clase política.

También el partido del presidente ha sido afectado por las investigaciones de Aristegui. Al mejor estilo Günter Wallraff, una reportera anónima de su equipo se infiltró en las oficinas del PRI del Distrito Federal donde su entonces más alto dirigente, Gutiérrez de la Torre, tenía montada a su servicio una red de prostitución de mujeres (incluidas menores de edad). Aristegui difundió audios que la reportera logró capturar de manera encubierta y en pocas horas el PRI se vio forzado a remover a Gutiérrez, que la justicia no ha procesado. Sin la labor invaluable de Aristegui, estos y otros episodios no serían del conocimiento público. También difundió informaciones inéditas sobre el Monexgate, el caso Góngora o la difusión en Televisa de propaganda política como información noticiosa.

El periodismo es un bien público para la sociedad, pues ¿cómo medir las repercusiones de una sociedad informada, que se forja un criterio con información certera y amplia, que escucha diversidad de opiniones y tiene la oportunidad para expresar las propias? La libre difusión de la información, expresiones e ideas no ha de ser coartada; al contrario, la ley la incentiva, la alienta, y el Estado tiene la obligación de garantizarla. Las concesionarias y permisionarias de un espectro y servicios de carácter público no son ni deben ser la excepción.

La información, como el conocimiento, son herramientas esenciales que las sociedades y los individuos tienen a la mano para tomar mejores juicios y decisiones. Por eso la comunicación y la democracia se mezclan, y Aristegui, no sólo por el efecto de su popularidad sino por el ejercicio mismo de su profesión, como el resto de periodistas (aunque año tras año, decenas son privados de su vida o encarcelados), contribuyen de diversas maneras a fortalecer una democracia que todavía en México no alcanza a conocer su alba. En una democracia real y efectiva, los profesionales de la información son leídos, escuchados, difundidos, reconocidos pero nunca acallados. Como reconoció ya un juez federal: “la materia del contrato (entre la periodista y la concesionaria) tiene relevancia social y pública que trasciende el interés privado por tratarse de servicios de periodismo y difusión de información pública”.

Redacción Párpado


5.3.15

Secret Cinema

Existe un secreto a voces en Londres. Se habla de un cine, pero conceptos como fiesta de disfraces, happening, concierto o paseo turístico, salen a colación. Nadie concibe qué es realmente el evento hasta que se vuelve parte de él; y lo mejor es que una vez vivida la experiencia, uno habrá de guardar silencio…
Este es el misterioso Secret Cinema.


Fornidos soldados franceses exigen los papeles que avalan a uno como ciudadano europeo para cruzar la frontera. En distintos callejones del casbah, insurgentes árabes presumen sus bombas caseras. Y mientras que encantadoras azafatas de Air France coquetean con un grupo de asistentes afortunados, a otros les toca guardar silencio al verse rodeados por una boda musulmán.
Donde los sentidos mandan, las emociones obedecen. Los eventos de Secret Cinema llevan a su público, en minutos, de una ajetreada calle londinense al Argel de 1956. El por qué es sencillo: romper la cuadrada estructura de la experiencia del cine. El cómo tiene que ver con la magia, el talento y la puntería de un grupo de visionarios.
Secret Cinema nació en 2007 en la capital británica como una alternativa al ordinario y formulaico mundo de los multicines. Alrededor de la proyección de una película crearon un evento de entretenimiento que aborda al público a través de los sentidos. Los resultados hablan por sí solos: cinco años creciendo en Londres, además de proyecciones en Nueva York, Berlín y hasta Kabul.
El formato es el siguiente: una presencia enigmática en su página de Internet y distintas redes sociales; el asistente se registra y es notificado cuando arriba el próximo evento. Se paga el equivalente en libras a 500 pesos sin conocimiento alguno más que la fecha del evento. Una semana antes uno conoce la vestimenta y el punto de reunión; a partir de ahí empieza el juego de adivinanzas. Llega el día y todos y cada uno de los invitados se queda atónito ante el nivel de producción. Las locaciones, la decoración de los distintos sets, la oferta de comida y bebidas con base en la temática del lugar. Los disfraces de los asistentes se mezclan con los de decenas de actores improvisando escenas alusivas a la película al punto que uno no tiene otra opción más que dejarse llevar por el mundo que lo abraza y entrar en papel.
Después de un par de horas de agasajarse y descubrir en cada recoveco detalles únicos del happening, producto de la comunión entre asistentes y creadores, todos son conducidos a las salas donde se proyecta la película. En el caso mencionado fue La Batalla de Argel [1966], el clásico político de Gillo Pontecorvo. Mientras uno disfruta de la película, va revalorizando lo recién vivido. El estallido en blanco y negro de las bombas de la insurgencia argelina remite al evento evocado a la perfección minutos antes, que además fue aprovechado para convocar a todo el público a la sala de proyección.
Corren créditos, uno abandona el lugar y compara su experiencia con la de sus amigos; todas distintas. Un emocionado debate entre los grupos de asistentes demuestra que esto no es una “ida al cine” cualquiera. La oportunidad de sentir la trama en carne propia, yuxtapuesta a un repertorio de importantes obras cinematográficas y aunado al factor misterioso, hace que el público se vea deslumbrado por el evento.
Paranoid Park [2007], Lawrence de Arabia [1962], Alien [1979], la selección es variada y además busca siempre estar en sintonía con el mundo actual. La primavera árabe los llevo a proyectar La Batalla de Argel. Los disturbios estudiantiles a razón de la inflación exagerada en las colegiaturas universitarias se vieron reflejados en The Red Shoes [1948]. Asimismo, cuando no hay ningún tema en boga, ofrecen opciones divertidas de recrear como Ghostbusters [1986].
El cine como forma de arte lleva más de un siglo en crecimiento; el cine como formato de entretenimiento… no. De los nickelodeons en 1900 a los multicines de hoy en día los cambios son mínimos. Lo único en ascenso constante son los precios y su única preocupación real es la comodidad. La experiencia cinematográfica está encasillada y la llegada del cine en 3-D no es capaz de responder a las inquietudes de todos los cinéfilos.
En el caso de México, el proyecto “Aquí se filmó”, que ejecuta la proyección de diferentes películas en la locación real en donde se filmaron dichos largometrajes, es sin duda una alternativa para salir de las salas y expandir el formato.
Dado que el cine se vale de múltiples corrientes artísticas para hacer sus obras más valiosas, ¿entonces por qué no darle esas herramientas al público? Las instalaciones de Secret Cinema borran los límites entre el cine y el teatro, el diseño, la música o la gastronomía. Es un proyecto pionero de un entretenimiento audiovisual que saca al espectador de su rol pasivo y lo pone en juego con la escena, así como con los otros asistentes.
Para los aventureros de nuevas vanguardias, dispuestos a sacrificar la comodidad de las butacas VIP a cambio de una experiencia diferente e irrepetible, Secret Cinema es la respuesta.
Ya sea en Londres o en un futuro cercano en México (ojalá), los cinéfilos están en un momento de elegir propuestas diferentes para ir al CINE sin tener que ir al cine.

Santiago Maza

21.2.15

Hervé Falciani

2012. En comparecencia ante el Comité de Investigaciones Permanentes del Senado de Estados Unidos, Paul Thurston, presidente de HSBC en México entre 2007 y 2008, declara que han cerrado sucursales y cancelado 50 mil cuentas en las Islas Caimán “para establecer estrictos límites” donde hay “alto riesgo” de lavado de dinero. El Comité ha concluido que, desde México, HSBC exportó 4 mil millones de dólares en efectivo, con todo y sumas multimillonarias de organizaciones criminales. HSBC, incriminado por lavado de dinero de narcotraficantes mexicanos, de cuentas de Irán y del terrorismo, responde con medidas como la que anuncia Thurston y acepta pagar al Gobierno de Estados Unidos 1,900 millones de dólares, entre otras multas históricas. En México, HSBC es castigado por el monto irrisorio de 35 millones de dólares. 
Desde octubre de 2006, la información que expondrá las conductas delictivas del tercer banco más poderoso del mundo ha desconcertado a Hervé Falciani, ingeniero informático de HSBC y responsable de hacerla pública. “Mi papel era a nivel estratégico, estrategia informática, de softwares”. Al analizar los datos que tiene frente a sus ojos, Falciani comprende que HSBC ha ideado mecanismos que facilitan los flujos de dinero a paraísos fiscales y la evasión de la ley. No sólo contribuyen a la evasión de impuestos sino a lavar dinero de criminales. Falciani, responsable de extraer los datos y llevarlos ante la justicia, reflexiona: "Un crimen sin dinero es un crimen que no tiene poder para continuar. Controlar el dinero del crimen es controlar el 95% del crimen (…) No se trata de los evasores fiscales. Se trata de un servicio público que es la banca, que es la moneda. La moneda ya no representa nada si no la podemos controlar. La banca ya no representa nada; ya no es la banca si no controla, si no impide que los narcotraficantes, o su dinero, siga pudriendo nuestra sociedad. Pero sin dinero no hay crimen. Y si ya no consiguen ese dinero mañana se buscarán otro trabajo. Es posible (ganar la batalla al fraude fiscal). No son todopoderosos. Y creo tanto en esto que he puesto en peligro mi vida”. 
En una extracción de información sin precedentes, Falciani da en el clavo de la desregulación financiera y desenmascara una realidad sin proporción: “Los grandes defraudadores fiscales han saqueado el 33% del PIB mundial (la tercera parte de la riqueza del mundo) para esconderlo en paraísos fiscales”. En la zona euro, los fraudes fiscales que presentan sólo los datos de Falciani constituyen el 2.5% del PIB: 300,000 millones de euros.
Falciani es perseguido por el Gobierno de Suiza, famoso por su condescendencia con los paraísos fiscales y el secreto bancario que los exacerba. En 2009, Falciani es detenido en Francia; registrado su domicilio. El fiscal Éric de Montgolfier decide investigar la información de un disco duro que encuentra entre sus pertenencias. Falciani ha dicho que la computadora “que se le había confiscado contenía cuentas relativas a Francia y que él mismo había tenido contactos con los servicios fiscales franceses”, de acuerdo a la declaración del mismo Éric de Montgolfier ante la Audiencia Nacional de España. 
“Lo primero que verificamos fue ver que si efectivamente entrando al ordenador encontrábamos indicaciones que nos llevaran a los servicios fiscales franceses. Encontramos efectivamente el nombre de un inspector y a partir de ese momento, mientras que el Fiscal federal suizo quería llevarse con él el ordenador, dijimos que no, queremos primero ver porque hay un principio de especialidad en este caso y lo veremos. Y a partir de ese momento solicitamos a la Gendarmería nacional con la ayuda del señor Falciani de ir más lejos. Y a continuación de esto, teniendo en cuenta una norma francesa, nos dirigimos al ministro de Justicia, solicitándole la posibilidad de guardar lo que había sido incautado, ya que nuestro derecho contempla esta posibilidad, y que solo pertenece al Ministro de Justicia mantener o conservar los elementos de un procedimiento que se siga en el caso de una comisión rogatoria internacional, ya que estos elementos son de una naturaleza que atentan contra los intereses franceses. (…) La masa informativa en papel hubiera llenado un tren de mercancías”.
Se admite que Éric de Montgolfier conserve el archivo original para la investigación y al Gobierno suizo se le devuelve sólo una copia. “Necesitábamos la presencia del señor Falciani que proporcionó su eficaz ayuda”, por lo que se niega su extradición. Es así cómo de perseguido Falciani pasa a perseguidor y empieza a trabajar a fondo con la Justicia.
El primero de julio de 2012 Hervé Falciani llega en barco a Barcelona, España, procedente de Sète, Francia. La información que ha extraído ha logrado que Estados Unidos sentencie a HSBC por lavado de dinero de organizaciones del narcotráfico mexicano y que el Gobierno de Francia tenga los elementos para proceder contra sus evasores fiscales. Pero los datos en su haber son vastos e interesan a varios países.
Falciani asegura que ha ido a España porque su Fiscalía Anticorrupción es “única en Europa”. En efecto, sólo en la primera lista de evasores elaborada con su información, España recupera 260 millones de euros. La información también da para investigar lavado de dinero por parientes del rey, funcionarios públicos, empresarios, políticos, y diversas y amplias tramas delictivas de ese país en casos ya muy conocidos como “la trama Gürtel” o “los papeles de Bárcenas”.
Falciani espera que se puedan recuperar 200,000 millones de euros: “se trata de una vulneración sistemática de derechos fundamentales de los ciudadanos mediante la sustracción de fondos que deberían ser destinados al interés general”. Asegura que “la banca no juega sólo el papel de guardar el dinero. También debe vigilar su procedencia. Se intenta hacer creer que existe un control bancario, que existe un control eficaz, y yo aseguro que esto es falso”. 
Las batallas de los gobiernos y las ciudadanías por regular la moneda es la batalla por desterrar la corrupción, la impunidad, el crimen y hacer prevalecer las democracias sobre estructuras económicas nocivas para su desarrollo. Se necesitan en el campo de estas batallas actitudes heroicas y honradas como la del ciudadano e ingeniero informático Falciani, y el trabajo responsable e igualmente honesto de fiscales como Montolfier o la Fiscalía Anticorrupción de España. Cuando las mal llamadas crisis se tratan, en realidad, de colosales desfalcos, es necesario el imperio de la ley y el progreso de las repúblicas para preservar el bien común. Como explica Tzvetan Todorov, se ha permitido que la democracia “se dirija solo por las leyes de mercado, sin restricción a la acción de los individuos y por ello la comunidad sufre. La economía se ha hecho independiente e insumisa a todo poder político, y la libertad que adquieren los más poderosos se ha convertido en falta de libertad para los menos poderosos. El bien común ya no está defendido, ni protegido, ni exigido al nivel mínimo indispensable para la comunidad. Y el zorro libre en el gallinero quita libertad a las gallinas”. 

Emilio Toledo M. 

El doctor Mireles

El 24 de febrero de 2013 comenzaron a cambiar las cosas en Michoacán. Ciudadanos vejados por el crimen en los modos más siniestros decidieron formarse y surgir en lo que habrían de ser conocidos como grupos de “autodefensas”. A partir de ese día se organizaron para defender su vida a través de la vía armada y la comunicación entre sus comunidades. Nadie imaginaba entonces que lograrían reducir y acorralar en gran medida a su enemigo, una organización criminal extendida como el peor de los cánceres, sin nada que le detuviera durante años y años, modificando, de raíz, la estructura política y social del estado, asentada plenamente en la corrupción, el crimen, la avaricia, la hostilidad atroz, la impunidad y toda clase de abusos y delitos.
Uno de sus más visibles líderes, si no el que más, proveniente de Tepalcatepec, se dio a conocer en junio de ese año a través de un video donde explicaba: “El problema empezó cuando los narcotraficantes empezaron a explotar a la comunidad: empezaron a cobrarles cuotas, derecho de piso, permiso por vivir, desde el señor que se mantiene vendiendo jitomates en el mercado a los grandes empresarios que tiene nuestra región (…) Ninguna autoridad pudo cumplir con su función porque todas las autoridades, tanto municipales como estatales y federales eran parte de estos cárteles o estaban en su nómina (…) La situación empeoró cuando estos señores, no tan sólo con quitarle el dinero a la gente de la más jodida hasta la más acomodada, empezaron a meterse con la familia, empezaron a violar niñas de once y doce años; nada más en mi secundaria, motivo por el cual yo soy parte del consejo ciudadano (de autodefensas), en el mes de diciembre (de 2012) fueron violadas 14 niñas…”. 


El relato, cruento, continuaba. Era claro y conciso. El sentido común podía percibir el dolor y el hostigamiento propios de una intensa guerra y las formas más brutales y deshumanas en que opera el crimen en México. En pocos días, debido a la extraordinaria capacidad de comunicación de este líder, el video llegó a medio millón de vistas. En enero de 2014, casi un año después de la formación de autodefensas, el propio Gobierno Federal le daría la razón a este ciudadano y médico, llamado José Manuel Mireles, reconociendo la inseguridad y vulnerabilidad de la sociedad michoacana ante el cártel de los “Templarios”, nombrando a un comisionado para resolver el tema y confirmando la propia ineptitud y complicidad, que se tradujo en, por ejemplo, un gobernante vinculado directamente al crimen, como se probó de Jesús Reyna, ya consignado, sustituto en el más alto cargo de la entidad durante medio año entre abril y octubre de 2013 de Fausto Vallejo, también ya relegado por cuestiones de salud en la versión oficial. Han sido documentadas, además, importantes tareas para el narcotráfico que sostuvo su hijo Rodrigo Vallejo aprovechando la influencia de su parentesco.
Desde que se dio a conocer ante la opinión pública, y mientras hacía avanzar, junto a cientos y miles, a las comunidades michoacanas hacia su seguridad y pacificación, Mireles ha recibido hostigamiento y un uso discrecional y parcial de la justicia desde las esferas más altas del Gobierno mexicano. El 28 de octubre denunció en el programa radiofónico de Carmen Aristegui que un General del Ejército lo amenazó de muerte y además el "Ejército nos pidió ir desarmados (el día anterior) a Apatzingán, pero nos dispararon desde la catedral". No obstante el acoso, el avance de autodefensas era implacable por la urgencia de seguridad y el acogimiento de las comunidades donde surgían y se presentaban. El 18 de diciembre tomaban control de Múgica, Parácuaro y Zicuirán. El 29, tres días antes de iniciar 2014, de Churumuco.
El 4 de enero, Mireles quedó gravemente herido, después de desplomarse la avioneta en que viajaba. La investigación que inició la PGR no ha arrojado ningún resultado sobre el incidente. Un día después era trasladado a Morelia, donde se suspendían ese día las corridas a Buenavista Tomatlán, Apatzingán, Tepalcatepec, Coalcomán y Arteaga, debido a bloqueos e incendios en las carreteras, acción recurrente del narcotráfico en la región. Con casi la cuarta parte de los municipios de Michoacán en su poder (al día de hoy controlan alrededor de 35 municipios), los autodefensas se consolidaban. En su último discurso previo al desplome de la avioneta, Mireles había dicho a la población de Churumuco y Poturo que “no hay que correr, los únicos que tienen que correr cuando nos ven a nosotros y al Ejército son los desgraciados malandrines, y nosotros no somos malandrines, somos un pueblo cansado de tantas estupideces y que nos estamos defendiendo, nosotros no corremos, ustedes no tienen que correr, a nadie le tienen que correr”. El 9 de enero volvían los narcotraficantes a incendiar camiones y manifestarse contra los autodefensas.
El 13 de enero, en ausencia de Mireles, hospitalizado en ciudad de México, Hipólito Mora, otro fundador de estos grupos en La Ruana, declaraba que Apatzingán "ya está cercadita (...) La queremos tomar (...) Será en estos próximos días". Se refería a que, con Aquila, Coalcomán, Chinicuila, Nueva Italia, Parácuaro, La Huacana, Tancítaro, Tepalcatepec, Buenavista y Aguililla en sus manos, Apatzingán, uno de los principales bastiones económicos y con elevada presencia del narcótrafico en Michoacán, quedaba geográficamente aislada e incomunicada por completo.
El día siguiente, el 14, a punto de cercar ahí a los “Templarios”, y obtener para su control esta ciudad, fue detenido el avance de autodefensas por el Ejército. Una hora antes de que López Dóriga difundiera en Televisa un fragmento manipulado del doctor Mireles afirmando que dejarían las armas –desmentido al día siguiente-, comenzaron enfrentamientos entre el Ejército y los autodefensas, dejando un saldo de 7 a 12 muertos. El Universal publicó que, en Parácuaro, el cártel de “Templarios” y el Ejército atacaron, juntos, a los autodefensas. En otros poblados, el Ejército disparó indiscriminadamente contra civiles, asesinando a 4 (entre ellos, una niña). En uno y otro lado, la ciudadanía desarmada, pero favorable a los autodefensas, salía a manifestarse contra la presencia de los militares; en Nueva Italia la presión popular los expulsó y en Buenavista detuvo su entrada.
Como consecuencia a la reacción social, al día siguiente el Gobierno dio un giro completo a su estrategia, se reunió con líderes de autodefensas, el Ejército devolvió las armas que habían retirado a autodefensas y solicitó coordinarse con ellos. Además, fuerzas federales tomaron Apatzingán, donde el gobernador Fausto Vallejo arribó para despachar unos días desde ahí.
La fuerza de los autodefensas ya era evidente, lo mismo que el intento fallido del Gobierno por derrotarles militarmente, a punto de tomar Apatzingán. Un autodefensa declaró en esas fechas que contaban 25 mil hombres armados, pero ‘‘la realidad es que, en una situación de emergencia, en menos de 15 minutos al menos contamos con un ejército de unos 140 mil elementos". El impulso del crimen, sin embargo, no menguaba. El 16 de enero se reportaron balaceras en cinco puntos de Morelia, ciudad acostumbrada a este tipo de hechos desde el 15 de septiembre de 2008 en que se efectuaron actos terroristas contra la población civil en plena ceremonia del Grito de Independencia en el Centro Histórico que dejó, con la explosión de granadas, 7 víctimas mortales y más de 130 heridas.
Mireles continuaba en rehabilitación médica. Al desmentir la versión de López Dóriga en Televisa, le fue retirado el apoyo de los federales que le protegían. Al Gobierno parecía no haberle gustado que contradijera la línea oficial y sentenciara: "Jamás voy a convocar al desarme al menos que se cumpla las peticiones que hemos hecho desde hace diez meses" (la captura de los principales jefes de los “Templarios” y garantías de seguridad y paz para el estado). Mientras, el comisionado federal Alfredo Castillo, responsable de la investigación en 2010 sobre la muerte de la niña Paulete en Estado de México entre otros hechos turbios en su haber, y político muy cercano desde entonces a Enrique Peña Nieto, comparaba su trabajo en la región con la del entrenador de futbol Pep Guardiola.
El 23 de enero la periodista Lydia Cacho resumía: “Después de dos sexenios, en junio pasado de 2013, por primera vez el pueblo tuvo una kermés, hubo teatro y poesía al aire libre, el pueblo unido celebró vivir sin miedo. El gobierno federal podrá contar historias falsas, amenazar al doctor Mireles con arrestarlo si no obedece las órdenes de la Segob” pero lo cierto es que la vida de las “personas que habitan los pueblos protegidos por estos autodefensas sienten, por primera vez, que la tierra es suya al igual que su libertad.” (Sin Embargo)
El 26 los autodefensas tomaron Cutzato, Jucutacato (del municipio de Urupaan),  Caratacua (municipio de Gabriel Zamora) y San Juan Nuevo Parangaricutiro.
El 11 de marzo, el Gobierno detuvo a Hipólito Mora, relevo de Mireles y líder más visible entonces de los autodefensas. Recuperar ranchos para los “Templarios” y destruir el liderazgo de quienes no se subordinaban al Gobierno habrían sido los objetivos de la órden de aprehensión contra Mora, supuesto responsable de homicidios, de acuerdo a una fuente del grupo antagónico a él (ex-templarios) consultada por el documentalista Mario Mandujano. El 30 de marzo, el Gobierno detuvo a Enrique Hernández Saucedo, líder de autodefensas de Yurécuaro, y otros 16 de su grupo. "Gloria, todo fue una trampa, nos llevan detenidos a Morelia", fueron sus palabras en el momento posterior a su retención por presuntos enviados de Alfredo Castillo, vestidos de civiles, de acuerdo a la versión de su esposa. Hernández Saucedo fue intensamente torturado, como asentó la CNDH, y se le dictó auto de formal prisión por homicidio.
El 14 de abril, Mireles ya se encontraba en Michoacán, más estable de salud, y se dirigía, a través de Grillonautas, a la sociedad: "Esta clase gobernante gana 500 veces más que cualquier trabajador y está desvinculada con el pueblo, a quien debería servir (...) hacen las leyes que sólo sirven a sus intereses”. 
El 28, Castillo inició lo que llamó el “desarme” de los autodefensas. En realidad, se implementó un procedimiento –acordado con las propias autodefensas para depurarse- para registrar sus armas y conformar “Policías Rurales”. A Mireles se le negó el acceso a la “Policía Rural” y se le hizo a un lado de la “coordinación” entre el Gobierno y los autodefensas.
El 9 de mayo, Castillo vinculó públicamente a Mireles con el homicidio de 5 personas, horas después de ser difundido el falso rumor de su destitución como autodefensa, y publicar un video muy viralizado en que se dirigió directamente a Peña Nieto. El dicho de Castillo no prosperó legalmente; ni siquiera hubo investigación al respecto.
El 14, Alejandro Solalinde, Javier Sicilia y Mireles, entre otros, lanzaron la campaña #TodosSomosAutodefensas. El 16, se le revocó auto de formal prisión a Hipólito Mora para después ser liberado. Nunca existió prueba alguna de los delitos de homicidio que se le imputaron. El 28, Hipólito Mora se encontró con Mireles y otros líderes sociales disidentes en el Encuentro Nacional de Autodefensas, en ciudad de México.
El viernes 27 de junio culminaron los esfuerzos del Gobierno por desactivar a Mireles y éste fue detenido en La Mira, junto a otras 82 personas, incluyendo menores de edad y decenas de civiles que nada tenían que ver con los grupos de autodefensas. Castillo aseguró que se encontraron, en su camioneta, “14 armas, 200 cartuchos, 4 bolsas de marihuana y 1 de cocaína”. Se le adjudicaron los delitos por portación de armas de fuego sin licencia y droga, y se le ingresó a un penal de máxima seguridad en Sonora. 

Redacción Párpado

13.2.15

Escaleras

Hay escaleras hermosas. Una, por ejemplo, es la del Colegio de Minería. Pero otras son horribles: esas por donde llegan a sórdidas alcobas los desesperados. Existen, verbigracia en Los Ángeles, por Main Street, hoteles sombríos cuyas escaleras interiores parecen llevar a cuevas siniestras, donde la soledad, bajo una lámpara opaca y amarilla, ciñe las almas de los huéspedes. Hay una puerta abajo con los vidrios sucios, y luego los peldaños grises, con huellas de pasos sin esperanza y cigarros apagados. La gente –un negro, un chino, un mexicano, una mujer morena o una rubia apagada– asciende casi con odio, casi con dolor, casi ausente de lo humano, casi como un bulto de rencores, casi...
 
En Ámsterdam, las escaleras también son tristes. Pero no tanto. Escaleras de hoteles de marinos, olorosos a brea y a ginebra, a tabaco plebeyo y amores descompuestos. En París, huelen a jabón barato y a madera húmeda. En México, a trapo mojado y a pasión desvanecida. Pobres escaleras. Y, sin embargo, los novelistas no se fijan en ellas ni dedican una línea a su madera fatigada. Pero los personajes de las novelas y de la vida han de subirlas. También los mismos novelistas. Graham Greene se refiere a una escalera donde un peldaño cruje. Pero nada más. Algunos autores de novelas policiales las aluden con tenue sombra de misterio; las rechazan luego. 


A pesar de todo, las escaleras suelen ser personajes importantes. Una novela, según se sabe, hubiera enriquecido la substancia si el autor hubiera tenido mayor cuidado con las escaleras.



Casi todas las escaleras tristes son de madera: gimen bajo el peso de los seres. Casi todas las bellas, en cambio, son de piedra y alcanzan un préstamo romántico. 



Lo mismo hay, por cierto, melancólicas y sucias escaleras de piedra. En Roma, en las viejas casas de México, en Montparnasse, en Cuernavaca, en Valparaíso y en Helsinki.



Pero la literatura prefiere escaleras de nulo o dudoso prestigio.
Y no deja de ser un olvido.  

José Alvarado

12.2.15

Los dos Alejandros


332 a.C.. A orillas del Nilo, Alejandro Magno sueña con una  ciudad que llevará su nombre. El sueño es confirmado por su terapeuta personal Aristrando y más tarde Ptolomeo I la puebla de sus propios sueños: un paraíso para el conocimiento, un templo de las musas. Contemporáneo de una generación brillante en la que destaca Euclides, Arquímedes e Hiparco de Nicea, Timón de Flionte indica que Alejandría “alimenta gente que rasca papiros y que compite todo el tiempo por estar en la casa de las Musas”. ¿Qué hay allí que seguirá extendiéndose hasta no dejar huella? Gramáticos, filósofos, geógrafos, médicos, poetas, un jardín botánico profuso, cientos de maestros, miles de estudiantes, un puerto, un deambulatorio, un ábside, un faro, griegos, cristianos, judíos, islámicos y la biblioteca más grande y famosa donde las haya.
Las circunstancias –una guerra de navíos iniciada por el César, entre otras- hacen mengua en sus archivos. Se incendian, se llevan, se rescatan. Finalmente, en el s. V d.C. un grupo de fanáticos cristianos, comandados por un tal Teófilo, la pulverizan. El número de los libros que albergó y no volveremos a ver jamás se deja a discreción. Unos dicen cuarenta mil; otros, medio millón. Entre todo: una biblioteca personal de Aristóteles, textos budistas, de zoroastrismo, paganos (dioses y lenguaje incluidos), la historia de Babilonia de un sacerdote caldeo, la traducción de la Biblia de los setenta y dos helenizantes, versiones de Zenódoto a los textos de Homero, el corpus de Hipócrates estudiado por Galeno, el original de la Torá traído de Jerusalén.
Para que no queden dudas sobre su consigna, el sobrino de Teófilo, Cirilio (San Cirilio para la Iglesia Católica) tortura, descuartiza y asesina a Hipatia, filósofa, astrónoma y algebrista. El 28 de febrero del 380 se había emitido el Edicto de Tesalónica a todas las extensiones del Imperio Romano y era muy puntual: “Ordenamos que tengan el nombre de cristianos católicos quienes sigan esta norma, mientras que los demás los juzgamos dementes y enfermos sobre los cuales pesará la infamia de la herejía”. Nunca se sabe hasta qué punto se puede interpretar la piedad, la santidad apostólica y otras palabras mencionadas en ese mismo Edicto.
En 2009, otro Alejandro, Amenábar, realiza el sueño de construir Alejandría. Del emperador al cineasta, la misma aspiración: construir una ciudad, ¿no es el juego de un niño? Con el auxilio de ochenta millones de dólares y un equipo de quinientos profesionales tan sólo en el departamento de arte, es levantada en Malta una reconstrucción bastante fiel a Alejandría; fiel hasta donde llegan las investigaciones de una ciudad sepultada en algún lugar bajo las aguas, la película Agora (2009) retrata la esperanza de una mujer por comprender el universo a través de la ciencia -entonces los planetas y el Sol giraban alrededor de la Tierra-, en un tiempo de discordia, barbarie y machismo, ¿y cuál era ese? Para evidenciarlo, Amenábar se sirve de primeros planos y close-ups que, por ejemplo, pasan  de los pies de Hipatia acariciados por su esclavo a panorámicas que, en momentos de algidez social, figuran los hombres hormigas, dementes hormigas que en vez de reconocerse con sus antenas y continuar su camino se eliminan unas a otras. En suma, nuestra barbarie, que de cerca dan ganas de llorar y de lejos, es ridículo. Las hordas salvajes ingresan a la monumental biblioteca para prenderla en fuego, alguien grita “Dios es uno”, todos se sienten eufóricos, enardecidos, pero la panorámica se eleva hasta que la ciudad se pierde entre la tierra, hasta que la tierra, y todo su planeta, se pierde en el espacio, el espacio ilimitado y silencioso -en la película, con música de Marianelli- que exploraba Hipatia, ahí donde ya no nos vemos.

Redacción Párpado

El mago que compró una cámara

1

El 28 de diciembre de 1895, en el Salón Indio del Gran Café en el Boulevard de las Capuchinas, París, el mago Georges Méliès habla con Antoine Lumière, padre de Nicolás y Louis Jean, inventores del proyector-cámara llamado cinematógrafo. Antoine le dice: “Usted, que a todos sorprende con sus trucos, va a ver algo que le asombrará”. Es la antesala al nacimiento del cine.

En pocos minutos, desfilan en la pantalla imágenes ininterrumpidas de obreros saliendo de una fábrica, de un bebé al que dan de comer sus padres, de la llegada de un tren a la estación Ciorat que se desliza y desaparece por la parte izquierda de la pantalla. Para los Lumière el invento no es más que “un juguete pasajero” que quieren vender lo más que puedan antes de que pase de moda. Para la intuición del mago es más que eso. Ofrece por el aparato diez mil francos a Antoine, incluso cincuenta mil. Finalmente compra uno similar, el Bioscopio de Robert W. Paul, que mejora, y película virgen de Kodak que hoy ya está en desuso. Georges Méliès sabe no sólo de ilusionismo, también ha trabajado confeccionando máquinas en el negocio de su padre. Méliès reúne dos conocimientos fundamentales del cine: máquina e ilusión. Además pinta; aprendió de Gustave Moureau.
Un día, capturando escenas de la vida cotidiana, se traba el bioscopio durante un minuto. Cuando proyecta la cinta ve que, de un fotograma al que sigue, el ómnibus de la línea Madeleine-Bastille se convierte en un coche fúnebre, los hombres en otros hombres o en mujeres, unas cosas desaparecen o se sustituyen por otras. Para aquella cámara la realidad es alterable. Para Méliès también. Sólo en 1896 filma 78 películas, la mayoría entre uno y seis minutos, algunas de diez hasta minutos. El mago que en su teatro (el teatro que compró a Robert Houdin) utilizaba ya las proyecciones de placas o la linterna mágica del siglo XVII implementa ahora el cinematógrafo y su capacidad de trucaje. 

También desarrolla la exposición doble o múltiple de la película, la dirección de luz natural y artificial, el uso de la proporción, el travelling, el coloreado a mano de los fotogramas (llegó a ocupar más de 200 obreros para esa ardua tarea). Actores, acróbatas, comediantes, maquinistas, decorados, la construcción del primer set de filmación en la historia… todo al servicio de su imaginación. Sus argumentos –fábulas, óperas, recreaciones de hechos como el caso Dreyfus, evocaciones de la mitología grecorromana, cuentos clásicos- son sólo pretextos para ponerse a filmar. Si a lo largo de las 500 películas casi no mueve la cámara es porque todo lo experimenta en ella y delante de ella. Ya llegará Griffith y el montaje, ya llegarán cientos de años.
En 1913 filma su última película, El viaje de la familia Bourrichon. Hasta entonces ha podido ser “original, porque no dependía de nadie” (carta a Carl Vincent, 1937). Su empresa, “La Star Film”, se había dedicado a producir imágenes y venderlas directamente al exhibidor. No había intermediarios. Las reglas de la incipiente industria cambian y pide requisitos que Méliès no puede cumplir. A partir de 1911 comienza a endeudarse. En 1913 concluye sus actividades productivas. Al año siguiente Europa entra en la primera gran guerra del siglo. Méliès se ve obligado a vender sus películas para no caer en la penuria. El celuloide, escaso en tiempo bélico, sirve para hacer peines, cepillos de dientes y tacones. Estremecedor pensar que con “El viaje a la luna” alguien se lavó los dientes, con “El melómano” o “Hidroterapia fantástica” una mujer pudo adornarse y caminar. Las copias de sus obras irán siendo rescatadas durante todo el siglo XX. En 1929, cuando Méliès se dedica a vender juguetes en la estación de Montparnasse (ya enviudó y se volvió a casar con una de sus antiguas actrices), son rescatados ocho filmes y se le brinda un justo homenaje. En 1981 se rescatan 148. En 2009, 4.

2
En 2011, Bernardo Bertolucci recibe la Palma de Oro en el festival de Cannes. Entre las declaraciones que da desde su silla de ruedas sorprende la de su admiración por la tecnología tridimensional: “¿Por qué se considera que el 3D es bueno solamente para horror o ciencia ficción o ese tipo de películas? Pensé: ‘si 8 1/2′ de Fellini fuese en 3D, ¿no sería excelente?”.
De manera similar pensó Martin Scorsese para concebir La invención de Hugo Cabret (y seguramente Alfonso Cuarón para Gravity o Alfred Hitchcock en Dial M for Murder desde hace seis décadas). En entrevista difundida por Paramount, James Cameron –creador de Avatar- le elogia: “Tu película es sobre la admiración al cine y la película es también mágica”. Scorsese aclara: “Cuando la imagen se acerca y está en 3D y tienes ese elemento extra, es especial. Cada toma es especial”. Si Bertolucci pensó en Fellini, Scorsese piensa en Orson Welles: “Imagina El ciudadano Kane en 3D. No estoy diciendo que lo hagas”.
  Hugo Cabret es un libro de ilustraciones de Brian Selznick. Se encomendó la tarea de adaptarlo a John Logan, quien antes escribió El aviador. Tanto en la historieta de Selznick como en la película de Scorsese se recurre a fragmentos de películas de Harold Lloyd, Chaplin, Buster Keaton, los hermanos Lumière (si la llegada del tren es una imagen clásica lo es también la del público de los primeros cines que se espanta con la llegada del tren). La fantasía se sustenta en hechos históricos. Los personajes principales son un niño huérfano (Asa Butterfield) que pasa los días detrás de los relojes de la estación de Montparnasse y el extraño vendedor de una tienda de juguetes que resulta ser Georges Méliès (Ben Kingsley). Scorsese mezcla la soledad y travesía del niño como relato de aventura con un homenaje de rigor al primer cineasta de ficción de la historia.

3

En 1990 Martin Scorsese fundó la World Cinema Fundation. Sin fines de lucro, con un consejo conformado por cineastas como  Wong Kar-Wai, Wim Wenders o González Iñárritu, se dedica a restaurar y preservar películas o apoyar económicamente a otras asociaciones que también lo hacen. Es un trabajo muy largo y costoso, ya que se tiene que hacer manualmente. Se requieren 75 dólares para limpiar digitalmente 375 fotogramas, lo que equivale a 15.3 segundos; 150 dólares para restaurar 450 fotogramas o 18.75 segundos. Sólo en Estados Unidos el 90% de las películas mudas y la mitad de las sonoras anteriores a los 50 se perdieron.


Redacción Párpado

9.2.15

El misterio del viaje trasatlántico en avión o de la nota errada


 Un artículo publicado en una revista literaria nicaragüense de 1980, y vuelto a publicar o a digitalizarse en internet hace muy poco, redacta una semblanza de Julio Cortázar (1914-1984) para dar pie a un cuento suyo: “La Señorita Cora”. Lo de siempre: que por la actividad diplomática de su padre fue a nacer a Bélgica el 26 de agosto de 1914, que vivió en Suiza, en Barcelona (donde admiró, con los enormes ojos que desde niño tuvo, el Parque Güell de Gaudí), en Banfield, Chivilcoy, Mendoza, Buenos Aires, que de niño llegó a leer tanto que un médico aconsejó a la madre retirarle los libros (tenía pleuritis, asma y era aislado), que creció dos metros, escribió unas cosas y borró otras, encontró ocupación de traductor al francés y al inglés y “viajó a Europa en 1949, deseoso de conocer Italia y Francia. En el avión en que viajó coincidió con los poetas colombiano y mexicano: Porfirio Barba Jacob y Carlos Pellicer”. La nota continuaba y resumía la vida oficial del escritor.
El dato que cito por ningún lado checa. Barba Jacob, a ese fecha, llevaba siete años muerto. Y en efecto, Cortázar realizó ese viaje pero en barco. Y con quien coincidió fue con Edith Arón, prefiguración de La Maga.
¿A qué este yerro?, ¿quién escribió una semblanza a la que agregó una línea del todo fantástica? Tal vez un aburrido corresponsal que bien creyó pasaría desapercibida una línea así, ¿y cuál iba a ser la diferencia si de todos modos nadie lee con demasiada atención las semblanzas, la reiteración de la memoria obligada y breve de inicio de simposio? Semblanza anónima o de la redacción, nadie firmó. Peor aún: cuando quise volver a revisar la página pecaba de Error 404 y no la encontré por otra vía. El nombre de la revista era Voz Urbana y aquella era la número 23.


Barba Jacob

Porfirio Barba Jacob (1884-1942) nunca viajó en avión. Sus restos al morir sí (de México a Colombia) pero él o su alma no. Nada lo relaciona con viajes en avión más que algunas líneas que escribió desde la tierra acerca de la llegada a Barranquilla, Colombia, del aeroplano Breguet 29 piloteado por Dieudonne Costes y José María Le Brix en diciembre de 1927. Escribió en El Espectador (enero, 1928): “La llegada de los jóvenes capitanes nos da una suerte de universalidad con que acaso no habíamos contado. Un día las estupendas proezas de la aviación vienen a probarnos que el milagro es ya un hecho cotidiano y a sugerirnos que las rutas del aire pueden llegar a ser mucho menos peligrosas que las rutas del suelo. La aviación consuma apenas sus primeras victorias definitivas, pero nos deja entrever mil admirables posibilidades cercanas. Ella prestará matemática seguridad a sus naves; sabrá ponerlas a cubierto de las mutaciones de la meteorología; les dará ensanche acorde con las exigencias del turismo, de la industria, del comercio. Se hará tal vez más rápida, de suerte que llegue a reducir las distancias. ¿Será así? Algo se resiste en nosotros a la admisión de una realidad que tiene tan vivas trazas de cercanía en el curso de los años”. Su entusiasmo por la máquina voladora y los inevitables avances tecnológicos que su imaginación prodigiosa intuye decae al final de la nota en que vuelven a derretirse las alas de Ícaro: “Pero aun en las magníficas epopeyas del aire, cruzando los océanos y los continentes a una velocidad que suscita el vértigo, en medio del orgullo de su nueva dominación, el hombre no se habrá redimido de su vieja inquietud, de la tristeza que se esconde en la oscuridad de sus orígenes y de sus destinos. En este canto magnífico vuelve a torturarnos el dolor, el irreductible dolor humano. Y es que la certidumbre de nuestra limitación, de estar eternamente presos en este saco que es nuestra piel, reaparece y se aviva por el contraste de la miseria propia con esa visión de gloria imposible, de vuelo ilimitado, de júbilo que ningún dios pudo sentir jamás”.




Carlos Pellicer

Nada relaciona tampoco a Barba Jacob con Julio Cortázar, aunque sí con Carlos Pellicer (1897-1977). De hecho, Pellicer acompañó los restos de Barba Jacob desde México hasta Antioquia, a pedido de Torres Bodet. Y en vida lo conoció y fueron amigos de los que muy poco se frecuentan. Pellicer sí gozó del privilegio de viajar en avión. Amigo de Vasconcelos, viajó con él por todos lados. Vasconcelos escribe que “desde la nave aérea ha visto Pellicer su América”. En algún momento, incluso, fue propósito de Pellicer estudiar aviación. Ese deseo también tuvo en su adolescencia el que entonces ya era Ministro de México en París, Alfonso Reyes. Por eso Pellicer lo consultó y Reyes quedó en orientarlo, pero doña Deifilia, madre de Pellicer, le pidió al ministro que no ayudara al hijo a cumplir tal propósito absurdo. Pellicer no estudió aviación pero nada impidió que se sintiera aviador. En un prólogo inédito a “Poemas aéreos” de 1956 (dedicado a Alfonso Reyes por lo que ahora sabemos) escribe: “Estos poemas no deben sorprender a nadie si se piensa que han sido escritos con la lógica de los aviadores. El aviador, desde su avión, está haciendo el mundo a su antojo (…) La de los aviadores es una lógica dinámica que no tiene nada que ver con la del resto de los hombres. Cuando el piloto es muy hábil, para ejecutar actos de acrobacia, se tiene la impresión real de que no es el avión, sino las cosas las que se mueven. El aviador, antes que otra cosa, es artista (…) El acto de volar es en sí ya un acto de belleza (…) La idea de tiempo y espacio se aniquila durante el vuelo. El pensamiento desaparece casi completamente”.
Algunos versos notables de “Poemas aéreos”: “De aquella libertad quedé cautivo. Bebiéndome la sed planté el desierto y del sol en el cielo fui nativo”. “Toda criatura me dirá: “contigo” cuando en el agua escuche mi voz clara”. “Yo vivo todo en tierra. Tú eres cielo. Tú azul, y yo en el hueco de mí mismo”. “Y salgo a caminar entre dos cielos y ya al anochecer vuelvo a mis ruinas”. “La desnudez del campo, su sonora musculatura, su reposo esbelto…”. “Mi voluntad de ser no tiene cielo; sólo mira hacia abajo y sin mirada.”.


Julio Cortázar

Por su parte, Cortázar dejó dos obras maestras del cuento que guardan estrecha relación con los aviones. “La isla a mediodía”, que apareció en “Todos los fuegos el fuego” (1966), libro inmediatamente posterior a Rayuela, y “Manuscrito hallado junto a una mano” que habría escrito en 1955. Se conservó en la Universidad de Texas en Austin desde entonces y Alfaguara lo rescató en “Papeles inesperados” (2009).
Sin la existencia del avión en su tiempo, estos cuentos no habrían podido ser. En ambos, el avión es el espacio narrativo fundamental y el clímax de los relatos están asociados a esa pesadilla de muchísimos que es la abrupta caída de un avión. Sobre todo el segundo parece realmente haber sido escrito desde un avión.
El narrador se dice aburrido del vuelo y se pone a escribir la historia que lo llevó a ese momento porque “me complace releer una y otra vez mi maravillosa historia”. Si se jacta es porque ha logado extorsionar a violinistas y vivir de sus dineros (17,900 dólares mensuales). Descubrió que si en un concierto de orquesta pensaba en su tía, de forma misteriosa e irrevocable el violinista se equivocaba. El desenlace, como todo el cuento, es propio de quien pudiendo ser genio prefiere ser genial: “Ya estamos llegando, el avión inicia su descenso. Desde la cabina de comando debe ser impresionante ver cómo la tierra parece enderezarse amenazadoramente. Me imagino que a pesar de su experiencia, el piloto debe estar un poco crispado, con las manos aferradas al timón. Sí, era un sombrero rosa con volados, a mí tía le quedaba tan”.
“La isla a mediodía” es más solemne y no menos fantástico. “La primera vez que vio la isla, Marini estaba cortésmente inclinado sobre los asientos de la izquierda, ajustando la mesa de plástico antes de instalar la bandeja del almuerzo”. La isla comienza a obsesionarle; cada vez que transita por encima, rodeada por el “intenso azul” del mar Egeo, la mira con devoción.  Finalmente se decide a visitarla. “La isla lo invadía y lo gozaba con una tal intimidad que no era capaz de pensar o de elegir. (…) Supo sin la menor duda que no se iría de la isla, que de alguna manera iba a quedarse para siempre en la isla. Alcanzó a imaginar a su hermano, a Felisa, sus caras cuando supieran que se había quedado a vivir de la pesca en un peñón solitario. Ya los había olvidado cuando giró sobre sí mismo para nadar hacia la orilla”. Marini está extasiado. Se deja caer de espaldas en la arena y mira al cielo. Aparece el avión, el vuelo en que solía viajar. “Cerrando los ojos se dijo que no miraría el avión, que no se dejaría contaminar por lo peor de sí mismo, que una vez más iba a pasar sobre la isla”. Al abrir los ojos el avión está cayendo en picada.
Para los tres poetas, que nunca viajaron juntos en 1949, el avión vuela en el mismo sentido que las magias. A 31 mil pies sobre el nivel del mar todo es posible, y eso lo saben mejor quienes ya desde la tierra –como Barba Jacob, que nunca voló en avión- bajo ese principio actuaron.


Hermanos Wright

Quienes se acostumbran a volar en avión olvidan que durante siglos y siglos ese fue un acto que la humanidad sólo pudo soñar y que apenas se hizo posible el 17 de diciembre de 1903 en que los hermanos Wright culminaron los esfuerzos. Para los poetas, que no se acostumbran nunca a nada, un vuelo en avión, como muchas otras cosas, es un hecho imposible que sucede y no se pide explicación. En aquellas alturas Pellicer encontró mucho de acrobacia y de Dios. En ese flote, entre las turbulencias, la Divina Gracia. Cortázar pudo hacer uso de su fantasía, esa percepción que atisba “la interferencia de elementos que no corresponden”. El carácter de Barba Jacob fue como “un aeroplano veloz, triunfal sonoro, con motor de diamante, con hélice de oro…” (Imágenes) o como el humo, de acuerdo a su exhaustivo biógrafo, Fernando Vallejo; flotó y se dejó llevar por el viento de la vida.
Inevitable imaginarlos, cada uno en su asiento que, desde luego, eligieron contra la ventanilla. Sus ojos iluminados por las nubes blancas. Las nubes y ellos a la misma altura, su boca entreabierta de estupefacción, su mirada inquieta. Inevitable ser testigos de su asombro, del miedo primitivo en el despegue, al abrocharse el cinturón, al prepararse. Casi no tardan en desprenderse esa timidez de pájaros que no saben de vértigo. La ciudad pequeña, la ciudad cada vez más pequeña, porque París o Bagdad o Antioquia son apenas trazos de la tierra inmensa, abierta. La tierra y el cielo, como dispuestos para ser cultivados por ellos, por sus visiones. Los grandes lagos, como charquitos de calles. Los barcos, ¿cuáles? La línea del horizonte, ¿cómo explicarlo? El crepúsculo majestuoso sólo interrumpido por la también bella azafata. En lo más alto, los poetas escriben sin dejar de mirar por la ventana, sin dejar huella en el cielo aunque sí en sus hojitas y en su imaginación. Sólo el aterrizaje los devolverá a lo suyo.
Inevitable imaginarlos al descenso, a la espera de su maleta en el carrusel donde ya empiezan otras a deslizarse. Si se encontraron no se reconocieron. Se parecen tanto y a la vez cada quien es su mundo. Están ahí, abstraídos como si el cielo los hubiera enmudecido.

Emilio Toledo M. 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...